Reseñas

“El as de corazones”: reminiscencia de la guerra

Por Luisa Rendón Muñoz

El Espectador

Héctor Moreno siempre quiso narrar lo que había pasado en el cielo entre Alemania y Colombia, pues, cuando él era pequeño, su padre le solía hablar de unos jóvenes a los que cariñosamente nombraba como los “alemancitos”.

Las historias que escuchó lo hacían regresar en el tiempo a lo que se vivió después de la Primera Guerra Mundial. Lo más curioso de todo era que personas de Alemania llegaran a Colombia, precisando que la guerra ya había terminado y Colombia no iba ser el país que les permitiría reconstruirse. Al contrario, era Alemania la que estaba ayudando a Colombia. Pero esto no fue un impedimento. Algunos veteranos de guerra, en compañía de jóvenes, venían porque deseaban cooperar en la construcción de un sueño para el país, uno que años más tarde comunicaría a Colombia con varias partes del mundo.

Era 1919 y en Barranquilla se fundó Scadta, la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos, la primera aerolínea de América y la segunda del mundo. Por eso llegaron los “alemancitos” de los que hablaba el padre de Héctor Moreno. Pilotos, técnicos y grandes empresarios pusieron a Colombia en el cielo.

Pasó el tiempo y el relato que lo había puesto a fantasear tanto tiempo con cruzar los cielos se materializó en Moreno No sólo se convirtió en piloto, sino que escribió un libro para narrar esa historia: El as de corazones.

Su libro no se limitó a relatar sólo los momentos después de la Primera Guerra Mundial, cuando los alemanes llegaron a Colombia, sino que narró el trasfondo de esta, los acontecimientos que tuvieron impacto en los personajes y lo que siempre se encuentra cuando se investiga lo atroces que puede ser los conflictos entre seres humanos.

Como escritor recurrió a las anécdotas de sus antepasados, a la investigación de libros y a la percepción de los recorridos que hizo para hablar de algunos lugares donde posiblemente estuvieron sus personajes. Asimismo, como piloto, viajó al lado de su esposa, su gran acompañante, para imaginar desde el cielo de las selvas amazónicas cómo aquellos hombres recorrieron en lanchas y a caballo la misteriosa selva. Recorrió también la Alemania rural, la que quedó devastada y se creó de nuevo en medio de las ruinas y el dolor. Se desplazó al lado de sus personajes y su esposa por la Alemania que él imaginó pero nunca vivió.

Aunque reconoce que en gran medida los personajes de su libro son creados desde la historia y desde hechos reales, no dejan de ser, en algunos momentos, ficticios. Ha reconocido, también, que estos no se crean de la noche a la mañana, sino que se van creando a medida que se convive con ellos, lo que hace que se vuelvan creíbles. Por eso desde el 2002, cuando empezó a escribir la novela, aquellos personajes de El as de corazones han estado en todo momento con él, interrogándolo, exigiéndole y acompañándolo. “La novela se construye en torno a un personaje ficticio y busqué que fuera de contrastes. Por un lado, quise narrar las crueldades y atrocidades de cualquier guerra, describiendo todo con cierta crudeza, porque al final no hay cómo más hacerlo. Por el otro, mostré lo que prevalece ante cualquier circunstancia, que es el deseo de supervivencia. De esta manera podía narrar con mis personajes lo que sentían los soldados mientras convivían, que era fraternidad y hermandad, que en algunos momentos se convertían en compasión”.

En alguna medida, el libro de Héctor Moreno se convirtió en una autobiografía que narra sus deseos más profundos en su vida como aviador y lo que él, como ser humano, sentía cuando el mundo buscaba más la guerra que la paz. Del mismo modo, buscó ser la voz que les daba fuerza a las historias que le contaban y que sin ningún escrúpulo fueron siendo olvidadas tanto para Colombia como para Alemania. Así pues, Moreno no dudó en hacer de su libro una denuncia del olvido y de la ingratitud.

Sus personajes son heroicos, “porque no hay nadie más valiente que el que resiste ante la inclemencia de la guerra”, dice Moreno, y fueron creados con la necesidad de que se vieran reales, por lo que revelan sus miedos, sus sueños, sus amarguras y su humor.

Aunque la novela haya llegado a su final después de muchos años, Moreno asegura que sus personajes estarán acompañándolo, seguirán con su tono irónico ante la vida y, sobre todo, lo llevarán siempre a recordar desde el cielo la historia que él construyó desde su corazón.