Revista Pijao
Un sitio para leer cuentos más allá de países e idiomas
Un sitio para leer cuentos más allá de países e idiomas

Por Verónica Abdala

Clarín (Ar)

“El libro tradicional no va a desaparecer, pero en la actualidad la literatura se expresa distintos formatos, digitales e impresos. El universo digital crece. No se trata de un reemplazo del papel, sino de una nueva dinámica en que ambos mundos se potencian mutuamente”. El israelí Adam Blumenthal, quien habla, es el Editor en español de The Short Story Project, una plataforma digital creada por el arquitecto israelí Iftach Alony en 2016, que publica textos literarios en formato breve, traducidos hasta en cuatro idiomas simultáneamente y también disponibles en formato de audiolibro.

Blumenthal se encarga de la selección de textos en español mientras que Maya Feldman, editora principal del sitio, de la elección del material en lengua extranjera. Aunque la particularidad del proyecto es que escritores, editores, académicos y periodistas de todo el mundo también participan en la curaduría, y conforman una suerte de dream team internacional que aporta a este emprendimiento colectivo, en el que los lectores también juegan un papel activo. En este sentido, TSSP también funciona como una red planetaria de lectores, que recomiendan las ficciones que les apasionan.

La iniciativa, única en su tipo y a la que popularmente se la ha apodado “el Spotify de los relatos breves”, apunta a difundir cuentos y haikus de autores de todo el mundo bajo el lema “Cuentos que se pasan de la raya”. Se trata de una red social “transgeográfica, transgeneracional –porque es para lectores de todas las edades- y que también supera las barreras linguisticas”, apunta Blumenthal, consultado por Clarín.

Hasta aquí, TSSP -que suma un promedio de ocho textos mensuales-, reúne cerca de un centenar de textos de autores consagrados y emergentes escritos originalmente en español, y otros 250 en lengua extranjera (de origen francés, árabe, catalán, chino, croata, griego, danés, polaco, etc; todos traducidos al español, el inglés y el hebreo; y algunos incluso a varias otras lenguas).

La red fue creada bajo la certeza de que la lectura constituye una experiencia transformadora, que estimula reflexión y funciona como puente entre culturas, y se convirtió en una gran nube literaria en la que caben, desde Virginia Woolf, Graham Greene o el japonés Yukio Mishima, a las argentinas Samanta Schweblin y Mariana Enríquez o el chileno Alejandro Zambra, pasando por otros muchos autores inéditos.

Para los usuarios, que pueden acceder a los cuentos a través de la PC, ingresando a www.shortstoryproject.com/es o cualquier dispositivo móvil, mediante una app específica-, la experiencia resulta totalmente gratuita (aunque los autores cobran, por derechos de autor, y también los correctores, editores, traductores y diseñadores que participan). Los lectores también disponen de un servicio de orientación para “descubrir” a los autores de su preferencia, de acuerdo a categorías temáticas: Absurdo, Amor, Clásicos, Madre Rusia, Literatura Norteamericana, Melancolía, Política, Suspenso, entre otras.

“Creemos que la lectura es más que un pasatiempo; es una actividad que puede servir para unir a las personas y las culturas, una caja de resonancia de voces y de ideas. Los relatos anduvieron de boca en boca, han sido grabados en piedras, escritos en pergaminos, fueron impresos. Ahora los atesoramos en una caja de resonancia digitalizada que les permitirá estar al alcance de todos, desplazarse y cruzar fronteras geográficas, escollos territoriales y barreras lingüísticas”, explican en la web sus creadores, que aspiran a que la narrativa breve sea una presencia vital y efervescente en la cultura contemporánea.

“Cada uno de los relatos viene acompañado de una recomendación: una suerte de prólogo de alguno de los escritores o editores convocados”, precisa Blumenthal. Esta dinámica de curaduría permite, por un lado, que el lector/navegante puede, además de acceder a contenidos narrativos de calidad, echar un vistazo a la actualidad de cada región, con solo ingresar a la plataforma. Al mismo tiempo, la misma red funciona como nexo entre escritores, traductores y profesionales del mundo editorial, especializados en relatos de formato corto.

Los textos se presentan, a su vez, encabezados por ilustraciones o aperturas en movimiento seleccionadas o confeccionadas por dibujantes o diseñadores. “La idea es que todos tengan el mismo status visual, aparecen sin ningún tipo de jerarquía”, describe el editor, que leyó a Borges y a Cortázar en Israel durante su adolescencia y desde el primer momento se sintió atraído por la literatura argentina, a tal punto que vino a estudiar Letras al país.

“Leí metódicamente literatura argentina mientras estudiaba español y, paralelamente, empecé a traducir a los autores nacionales para editoriales israelíes”, explica él.

El equipo de Alony, Feldman y Blumenthal se completa con Simon Lorsch, editor alemán y la ecuatoriana María Fernanda Ampuero, jefa de comunicaciones España. Entre los argentinos que colaboran de forma permannente en la corrección y traducción se cuentan jóvenes escritores como Maximiliano Papandrea, Martín Felipe Castagnet, Ariel Magnus, Martín Schifino, Verá Giaconi, Virginia Higa y Ariel Dilon.

Selección de cuentos y autores

“El sacerdote y su amor”, de Yukio Mishima. Traducción: Magdalena Ruiz Guiñazu y Antonio Cabezas.

“El perro”, de César Aira. Introducción de Adam Blumenthal.

“El hombre que no quería saber nada más”, de Peter Bischel. Traducción: Ana Guelbenzu. Introducción de Tilman Rammstedt.

“Domingo” de Irène Némirovsky. Traducción: Martín Schifino.

“La mujer del capataz”, Selva Almada. Introducción de María Fernanda Ampuero.

“Sin novedades 0, ¿Qué mató al perro?”, de Ray Bradbury. Traducción: Martín Schifino. Introducción de Oded Wolkstein.

“El tamborilero del zar”, de Arno Schmidt. Traducción: Ariel Magnus. Introducción de Nora Bossong.


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