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Robert Hass y sus formas de dirigirse al mundo

Por Madeleine Sautié

Diario Granma (Cu)

Por distintos rincones de La Habana se destila poesía. A la habitual presencia de espacios que ceden el asiento al más grande de los géneros literarios se suman por estos días las lecturas, los talleres de creación, el ir y venir del pensamiento en torno a la lírica, protagonizados por un grupo de poetas de ocho países  que dan voz al Primer Festival Internacional Itinerante de Poesía Nuestra América.

La acción poética continental tiene lugar desde el pasado domingo para extenderse hasta el 15 del presente mes, invadiendo con la fortaleza de la palabra alada sitios capitalinos como el Centro Cultural CubaPoesía, sede del Festival de Poesía, sito en Cayo Hueso; la Casa de la Poesía, en el centro histórico de la ciudad; la Casa de las Américas, y la casona de la Uneac, en 17 y H, y el Dulce María Loynaz, en el Vedado. 

Como estaba previsto, este martes deleitó con sus disertaciones sobre poética y poesía el bardo que lidera la delegación norteamericana integrada por 12 colegas en total.  Hasta la sede del Festival Internacional de Poesía de La Habana llegó Robert Hass, uno de los más renombrados poetas contemporáneos, merecedor de importantes lauros como  el premio Nacional del Libro (2007), el Pulitzer (2008) y el Wallace Stevens (2014).

Hass es activo promulgador de la instrucción y  de la conciencia ecológica, lo que ha llevado a cabo no solo desde sus ideales, al impartir docencia o hacer lecturas de versos a lo largo y ancho de su país -sobre todo  en aquellos lugares, como las refinerías, a donde los otros no quieren llegar- o marchar frente a la Casa Blanca por estar en desacuerdo con políticas que no aplaude.

Precisamente comenzó su intervención este martes lamentando las hostilidades recientes a partir del pronunciamiento del presidente de los Estados Unidos contra Cuba y expresó su deseo y confianza de que el mal momento pase y se retome la dinámica ya emprendida para mejorar las relaciones entre ambas naciones, en lo que están muy interesados los artistas y poetas norteamericanos.

Hass hizo un recorrido por lo que, dentro de sus apreciaciones, considera el rumbo actual de la poesía en su país y dijo que entre los poetas de habla hispana eran muy leídos  Pablo Neruda y César Vallejo. Sobre los jóvenes poetas norteamericanos actuales refirió que hacen una poesía diferente a la que los ha precedido como mismo hicieron los poetas de su generación cuando comenzaron.

Abanderado de que la poesía es esa nota al margen que alguien hizo mientras miraba a otra parte cuando el profesor escribe en la pizarra -un modo de verla como algo personalísimo y de interés muy particular-  habló de las interinfluencias entre los autores, que en su caso fue iluminado por los poetas rusos, y remarcó la importancia de la traducción de las obras, en tanto la verdadera esencia está en la calidad  que este ejercicio exige.

La poesía tiene que ver con la parte solitaria, dijo, y subrayó la relación que tiene cada individuo con su historia personal y la violencia del mundo. «Hay que cuidar las formas con que nos dirigimos al mundo», sentenció.

Habló de un tipo de poesía donde la política tiene espacio, como la de Neruda y Whitman, y más tarde, leyó un poema suyo que  dejó ver la crítica incisiva a la prostitución infantil en Asia, a partir de una experiencia denigrante cuando una niña se le acercó para ofrecerle su cuerpo usado como medio de subsistencia.

Lo que leyó a sus invitados dista mucho de ser una poesía ajena a los males del mundo contemporáneo. La fuerza de su pluma así lo rubrica.