Revista Pijao
David Llorente gana el Premio Dashiell Hammett 2017 de la Semana Negra de Gijón
David Llorente gana el Premio Dashiell Hammett 2017 de la Semana Negra de Gijón

Por Juan Carlos Galindo

El País (ES)

David Llorente (Madrid, 1972) ha ganado el Premio Dashiell Hammett que otorga la Semana Negra de Gijón por la novela Madrid: frontera (Alrevés) una distopía desasosegante, un grito de denuncia de la miseria que corroe nuestra sociedad actual, una novela inquietante y radical en su planteamiento. El jurado subraya que la novela ganadora ha destacado por "su originalidad y audacia estilística, así como por su capacidad de utilizar la literatura como una herramienta de denuncia e interpretación de la realidad". Llorente sucede en el galardón a Marcelo Luján, Carlos Zanón o Alexis Ravelo.

El autor de Te quiero porque me das de comer (Alrevés), novela con la que se dio a conocer en España, tiene clara su idea de lo negrocriminal como el género social por excelencia. "En esta época convulsa que vivimos, la novela negra es el género más indicado para retratar todo esto. La novela negra es la novela que hay que escribir. Hay que hacer que reviente por sus costuras y que busque las soluciones narrativas que dan otros géneros, la hibridez, la impureza. A estas alturas no vamos a defender ninguno la pureza, sería muy hipócrita", cuenta en conversación telefónica con EL PAÍS.

¿Cómo se puede ganar la Semana Negra con una distopía? Llorente no se esconde a la hora de explicar lo que considera una paradoja. "El género es lo suficientemente elástico para abarcar otros", asegura. "Cuando la escribía sentía que estaba pasando lo que contaba porque bebía de lo que estaba viendo con mis ojos. Ahora, al juntarlo todo daba sensación de distopía. La gente me dice que este Madrid no existe, pero yo esto lo he visto, he visto cantos de sirena para que la gente haga lo peor que puede hacer una persona, que es rendirse" remata.

Defensor de una vertiente literaria comprometida en lo ético y lo estético, Llorente lo tiene claro: "La idea es abrir puertas y ventanas a través de la literatura, tanto para que se airee como para demostrar que el aire que respiramos es venenoso. El autor no puede apartarse un milímetro de ser el cronista del tiempo que le ha tocado vivir. Todo lo que no sea eso son piruetas" cuenta didáctico y aún algo excitado tras los nervios del premio.

Radicado en Praga, donde escribe sus novelas y dirige obras de teatro, el ganador del Hammett quiere volver a España, pero al mismo tiempo subraya la visión privilegiada que le da vivir alejado de la realidad española. "Praga me da una visión panorámica y creo que alejarse del objeto hace que lo veas desde una perspectiva mucho más clarividente que los que están dentro".

¿Y ahora? Pues a buscar una nueva novela, aunque, avisa, normalmente se le mueren en las manos y no sabe cuánto le durará el proyecto en el que anda ahora. Mientras, a disfrutar de un premio que reconoce una valiente apuesta literaria.

Los otros premios de la Semana Negra

El periodista y escritor asturiano Miguel Barrero ha ganado el premio Rodolfo Walsh para obras basadas en hechos reales con "La Tinta del calamar", sobre el asesinato aún sin esclarecer de un homosexual en 1976 en Gijón, una novela de la que el jurado ha valorado la "singularidad narrativa" para configurar "una metáfora de la transición española". El resto de premios que entrega la Semana Negra han sido: Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro es para El peso del alma, de José María Espinar; Premio Celsius es para Róndola, de Sofía Rhei y el Espartaco a la mejor novela histórica para El impresor de Venecia, de Javier Azpeitia.


Más notas de Actualidad