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22
Jul

Nueva vida para ‘Guadalupe años sin cuenta’

Una de las postales más conmovedoras que se han visto en el Teatro La Candelaria es la del guerrillero Jerónimo Zambrano, encarnado por el fallecido actor Francisco Rodríguez, envuelto en las penumbras de la noche y arropado por el frío del monte, mientras sostenía un fusil.

La espera estaba acompañada por una canción que transportaba al novato insurgente a los recuerdos de su intimidad más familiar.

El absurdo de la guerra quedaba entonces retratado en esta secuencia de la obra Guadalupe años sin cuenta, el clásico del Teatro La Candelaria dirigido por Santiago García que es una de las piezas de arte más importantes del siglo XX en Colombia.

La Candelaria dejó de presentar la obra luego de más de 2.000 funciones, pero vuelve a su casa en una adaptación del grupo Tramaluma Teatro, dirigida por Patricia Ariza, una de las autoras y protagonistas de la pieza original.

“En este momento nos ha parecido muy oportuno hacerla, porque necesitamos saber los antecedentes del conflicto para poder llegar al día de nunca jamás, a la no repetición. Entonces, la única manera de llegar a ese momento es conociendo lo que pasó”, cuenta Ariza.

Con este montaje, La Candelaria dio cuenta del nacimiento de las llamadas guerrillas liberales con una historia que giraba en torno a la figura de Guadalupe Salcedo Unda.

Ahora, ese relato se revive con un elenco de cerca de 14 actores, que vienen de grupos como Rapsoda. Según su directora, los intérpretes, que la han sorprendido en el escenario, tienen el reto de comunicar al público lo que la original comunicó en su momento.

“Digamos que Guadalupe es una obra que no se ha dejado enterrar, por fortuna se ha montado en muchas partes del mundo. Es muy hermoso ahora hacerla con un grupo de jóvenes que no fueron los autores de la obra”, dice Ariza.

Aunque esta especie de musical llanero estaba marcado por la figura de Salcedo, el personaje solo aparecía en escena en el momento en el que era acribillado por las fuerzas del Estado, a pesar de haberse rendido.

El relato se centraba en dos personajes que sufren la guerra desde diferentes extremos.

Está el soldado Robledo, marcado a fuego por su paso por la guerra de Corea y quien, a pesar de sus problemas psicológicos, debe prestar servicio en los Llanos Orientales. Robledo protagoniza otro de los momentos emblemáticos de la pieza, el furioso discurso en el que se autodenomina el ‘Colombian Tiger’.

En el otro extremo está Jerónimo Zambrano, un humilde campesino que entra a la guerrilla por necesidad y termina manipulado por los dirigentes que solo quieren réditos políticos.

“La obra tuvo un impacto tremendo. La gente no conocía esa parte de la historia, entonces eso es algo que han hecho el teatro colombiano y la literatura, sacar esas partes”, dice. Sobre esto último, Ariza destaca como otro ejemplo la obra 'Soldados', de Carlos José Reyes, inspirada en la novela 'La casa grande' de Álvaro Cepeda, que habla de la masacre de las bananeras.

Funciones

​De miércoles a sábado, 7:30 p. m. Hasta el 22 de julio, Teatro La Candelaria. Calle 12 n.° 2-65, Bogotá. Informes: 286-3715. Boletas: $ 24.000.

Con información de diario El Tiempo

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