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Crónicas

Ramiro Lagos Castro: Luz en un largo camino

Ramiro Lagos Castro: Luz en un largo camino

Ramiro Lagos Castro: Colombia. País de estaciones verticales. Ascender o descender tierras colombianas, ejercicio que permite cambiar de clima, ambrosía para el alma. Logro con recorridos de pocos kilómetros. Emergen cordilleras,  elevadas mesetas. Ahí se encuentra  Bogotá, la fría Capital. Los océanos Atlántico y Pacífico prodigan su magia al territorio. A la altura del mar se extienden cálidas llanuras. La Cordillera de Los Andes colombiana posee agua de cristal en su cabeza inteligente y  canosa... Manantiales de agua pura, ambulan musicales. Entre nubes anida el Cóndor Legendario. Vuelan sueños gloriosos de un Pueblo épico. República impetuosa, pluricultural, multiétnica.

Ramiro nació en Zapatoca: Ciudad Levítica. Atractivo pueblo del nororiente colombiano. Tierra natal, el aeda en capullo,  futuro bardo épico,   catedrático en potencia, abrió los ojos, vio el Cañón del Chicamocha. Agreste territorio, feracidad  generosa, donde vivir significa: ultranza. Vivir para el solaz, la plétora, la metáfora Nieto de un hacendado de Miranda, Provincia  García Rovira, Departamento de  Santander, coronel de la Guerra Mil Días. Una mujer de templo romano: Romelia Castro, su señora madre. Ella y siete hijos  hace casi un siglo, emprendieron a lomo de mula, a pie, una jornada de varios días, superaron caminos ariscos de las cabras. Cruzaron el rio Sogamoso. Llegaron a Bucaramanga: Ciudad Promesa.  Acogidos por la tía jardinera de nombre Trina. Rodeado de flores tropicales, en su casa, vivió diez años.

Acólito de la Catedral Sagrada Familia. Estudió becado por sacerdotes en colegio privado de las hermanas Ramírez,  sólo asistían  niños de familias adineradas, vecindad en el Club del Comercio. Adolescente de pantalón largo. Va a Cali, estudia latín y sabiduría escolástica para ser “Ramiro El Monje”. Seminarista  recibió los votos, no se ordenó sacerdote. No soportó el voto de castidad, culpa de sugestivos cuerpos que beatriz-es,  isabel-es, marlene-s contoneaban en la Avenida Chile, capital Departamento del Valle. No fue aquel seminarista de los ojos negros de un poema, devoto que murió sin lamer labios sedientos de la enamorada silenciosa, vecina en el viejo convento, según versos de Miguel Ramos Cesteros. Cambia el pensamiento conservador hacia la justicia social de la revista “El Ensayo” que en la facultad teológica dirige. La luz de un escritor al andar se hace poeta. Le correspondió ser seminarista, vivió una larga carrera de parábolas, atisbó visos eternos de la libertad hispanoamericana. Su estro,  añoranzas,  visiones, construyen un legado  liberado y deliberado 

universal. Toma a México por punto de partida, encuentra al poeta de protesta Efraín Huerta, entra en contacto con la Espiga Amotinada, uno de sus poetas  Jaime Labastida, Presidente de la Academia Mejicana de La Lengua.

El poeta Lagos Castro  vive la perennidad épica de las epopeyas  santandereanas del Cóndor y  de La Espiga de Aurelio Martínez Mutis. Lee a sus coterráneos. Entre renglones y charlas  comparte pueblos, casas, barrios, calles, caminos, prosas, versos, símiles, tropos. Halla la vorágine de su pensamiento libertario, recala su existencia en el Mester de  Rebeldía. Testigo ocular de la alquimia Güane: ancestros precolombinos. El Municipio del Socorro, imprimió en una bandera, su Índice Emancipador para la Libertad de América. Gestó  horizontes y porvenir para un Continente. Plasma en esquelas patrióticas el canto valiente de José Antonio Galán: El Comunero. Aprehende cantos oníricos. El hombre santandereano recio, alegre, vivaz, trabajador, generoso. Tiene consignas propias: ¡Siempre adelante... ni un paso atrás! y ¡Lo que ha de ser... sea! La mujer santandereana voluptuosa, aguerrida,  valiente: almíbar de mil sabores. Dueña de la campiña santandereana. No enajena su carácter, vive soberana. Antecedentes para Ramiro, se declara aeda trashumante. Su mochila llena de sueños, libros guardados en el alma,  millones de preguntas, rueda en senderos del Mundo. Hoy vemos los resultados portento de un profesor, crítico, amauta literario.

 

Un hombre humano...  demasiado humano

Transcurría la primavera de 1878 en Alemania, como homenaje a Voltaire tras el centenario de su muerte, el gran pensador y filósofo  Friedrich Nietzsche  publica una obra,  en primera edición dedicada al escritor francés, titulada: Humano, Demasiado Humano. Irreverente, me apropio del título, a manera de plagio,  por múltiples razones, lo entrego,  donación permanente a: ¡Ramiro Lagos Castro: Humanista demasiado humano! A lo largo de tres décadas, somos amigos. Conozco al insigne profesor, egregio escritor, ensayista consumado, crítico justo, conferenciante sapiente, investigador constante, poeta épico, “alfarero de voces1, seminarista desertor, periodista de crónica, juglar actual. Eterno santandereano de “pie quebrado”, paladín de rebeldía.  Conozco  cuitas de su gesta académica, literaria, existencial, cuestiones que en Colombia pocos conocen. Compartimos tertulias, grupos literarios: El Callejón, El Peripatético. El Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, la Alianza Hispánica.  Compartimos café,  cerveza, vino, en cafeterías, discotecas, bares, plazoletas de mercado. Hacemos recorridos críticos por sectores subnormales de nuestras conciencias sociales. Acendrados sentimientos prodiga a la dama de Castilla, su María Consuelo Barrios de Lagos, mujer que “mantiene su pluma errante al ritmo de diáfana castellanía2.

 

Trebejos para una biografía inmensa

Origen indoamericano. Letra uno de la primera cosmogonía, inicial mañana del hombre. Voces yaravíes con  nostalgias y esperanzas. Cántigas y melodías fúnebres. Polluelos génesis del Cóndor americano, Ramiro Lagos Castro un recolector de voces épicas.  Compilador de cantos libertarios. Abanderado del mestizaje.  Cosechero del pensamiento latinoamericano de tantas patrias: Patria grande, distinta, dispareja, igual. Recoge el “rumor acaudalado que es para nuestra historia un testamento moral y libertario” de Alberto Cortez. Recoge las quejas de Oswaldo Guayasamín: “los niños de mi escuela no juegan con el niño indio”, “mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación. Pese a todo no hemos perdido la fe en el Hombre”. Recoge  voces de nuestra selva: “América debe ser para quienes de verdad la aman y aman a los americanos”. Pretende favorecernos  de las garras del “Águila imperial”, ellos  “quieren poner en esta capilla del Hombre toda la tragedia que hemos tenido a través de la vida y de la historia”. Colombia la colonia más obediente.

Ramiro Lagos Castro estudió periodismo y filología hispánica en Madrid y Salamanca. Doctorado en filosofía y letras Universidad Javeriana de Bogotá. Seminarista  Universidad San Buenaventura de Bogotá. Director Diario El Frente de Bucaramanga. Secretario Técnico Cultural del Ministerio de Educación. Secretario Ejecutivo Comisión Nacional de la UNESCO. Profesor de Literatura hispanoamericana en Estados Unidos,  Universidad Notre Dame, Indiana. Director de la Cátedra de Literatura Hispanoamericana y Emeritus Professor   Universidad de Greensboro, Carolina del Norte (La universidad creó la beca Ramiro Lagos Castro). Fundador en España del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos. Fundador de la Alianza Hispánica. Miembro de distintas Academias. Escritor lírico, neorromántico y de protesta. Conferenciante  internacional. Galardonado en América, Europa, Medio Oriente. Su obra  objeto de estudio universitario  mundial. Aparece en antologías de América y Europa. Asistente a encuentros mundiales de escritores y catedráticos de literatura.

Investiga para su antología pionera: Mester de Rebeldía de la  Poesía Hispanoamericana. Viaja a Guatemala,  el Vicepresidente da bienvenida con un editorial periodístico, dice, “Nos visitan unas respetables barbas colombianas”. Va a Honduras, Salvador, Nicaragua,  encuentro con Ernesto Cardenal. Visitó el resto de América, investigó para otra antología titulada: Poetas Mujeres de Hispanoamérica. Su camino biográfico  se pobló de amigos intelectuales,  el poeta cholo Mario Florián, Xavier Abril crítico poético de Cesar Vallejo. Va el profesor junto a Martí: modelador de la nacionalidad, Ernesto Cardenal: teólogo de la liberación, Rubén Darío: su clarín liberador, Vallejo: “El pan nuestro”, Asturias: su “Credo”, Guillén: son de febril mestizaje. Escucha a  Neruda,  su canto al oído del leñador: “Eres hermosa y ancha Norte-América. / Vienes de humilde cuna como una lavandera, / junto a tus ríos, blanca.  Permanece Benedetti en tregua, Eduardo Galeano con  venas abiertas,  Whitman va con sus Hojas de Hierba. La marcha  continúa, los ojos se deben abrir más,  la conciencia es dignidad pura, la resignación es para los pendejos. Nos recalca  las palabras del poeta Fayad Jamís: “No hay más camino que la libertad, no hay más Patria que la libertad”.

 

Ecos líricos de su voz intercontinental

Antes, otros escritores, trataron de discernir, su momento histórico. Lo hizo Pasternak a través de un artículo  publicado en el periódico Literatura e Izkustvo el 2 de abril de 1944,  hizo referencia de Verlaine en cuanto a la época que a éste le tocó vivir (época distinta a la de Stendhal, Merimée y Pushkin): “El siglo XIX había llegado a su apogeo e iba hacia el ocaso, con sus caprichos, el despotismo de la industria, las tormentas financieras y una sociedad compuesta de víctimas y de aprovechados”. El profesor Lagos  nos indica que hoy la vida sigue igual, seguro payador de los horizontes poéticos americanos. Advierte que nos alegramos con  falsos espejismos. Su fuente poética discierne. Su estro ilumina nuestra Identidad Latinoamericana sea a través de la poesía,  el ensayo,  la crónica,   la investigación. Encontramos en su luz una fuente llena de riqueza.

 

 Bibliografía del profesor Lagos:

Canción entre roca y nube (Madrid 1953), Briznas de una canción rota (Madrid 1954). Eduardo Carranza celebra este libro, declara para Lagos Castro su fulgurante amanecer poético: “En estos versos de tan galana inspiración, de tan gallarda andadura musical, de tan fresca y juvenil inspiración, amanece un verdadero poeta”. Los bardos de la revista Mito, Jorge Gaitán Durán y Eduardo Cote Lamus salvaguardan su voz en Europa. Sinfonía del corazón distante (Bogotá 1958), Visón del mundo eslavo (1960), Testimonio de las horas grises (Madrid 1964), Ritmos de vida cotidiana (Madrid 1966), Romances de pie quebrado (Bucaramanga 1970), Ráfagas y cántigas (Bucaramanga 1974), Poesía liberada y deliberada de Colombia –antología- (Bogotá 1976), Cantos de gesta comunera (Bogotá 1981), Romancero de Juan Pueblo (Bucaramanga 1981), Cantos de épica bolivariana (Bogotá 1992), Bodegones de eros y otros cantos (Bogotá 1995), Ensayos surgentes e insurgentes (Madrid 1999),  Cantos de la Epopeya de América (Madrid 2001), Cantar de otros cantares (Bucaramanga 2005), Vanguardia de pluma errante (Bucaramanga 2006), Frutología de eros, poesía y pintura (Bucaramanga 2007), Rimado del Cristo Roto (Bucaramanga 2008), Cantos de gesta comunera (Bucaramanga 2011).

Antologías internacionales: Ramiro  compilador y autor de Mester de rebeldía de la poesía hispanoamericana (Madrid 1974), Mujeres poetas de Hispanoamérica (Bogotá 1991), Voces femeninas del mundo hispánico (Bogotá 1991), Poetas sin fronteras (Madrid 2000), Soliluna de España –cantos de la otredad- (Madrid 2011). Ramiro Lagos, Voz épica de América (biografía) de Alicia Galaz – Vivar Welden (consagrada biógrafa de Neruda), (Bucaramanga 2005). Su obra aparece en Antología poética hispanoamericana 1978, Antología del soneto hispanoamericano 1984 de Óscar Ligaluppe, Ocho poetas hispanoamericanos en Madrid 1988. Alicia Galaz Vivar poetisa y catedrática lleva a estudio  la poética de Ramiro con una introvisión crítica de Ocho Voces Hispanoamericanas en Alta Marea de 1988. Antología de Poesía Santandereana 1994.

 

Tertulias: El profesor Lagos asiduo asistente. Café Varela (germina la “Generación de la amistad” según Manuel Vegas Asín), tertulia  de Miguel Hernández, Pablo Neruda, León Felipe, Rubén Darío. Café Gijón,  también asistían los mencionados. La Ballena alegre (Café Lyon), Tertulia de los Guadalupanos (Colegio Mayor de Nuestra Señora de Guadalupe), La Cripta de Don Quijote (Café de Levante), Adelfas (Café Noche y Día), Los Amigos de Bécquer, El Circulo Filipino, Cultura Hispánica, El Ateneo y tertulias  Casas Regionales de Madrid. Ramiro conocido: “parlador de oficio”.

 

¡Buena siembra!  ¡Buena cosecha!

Lagos Castro un cerebro fugado. Ejerce la docencia universitaria con su talante de ensayista ‘scholars’. Igual que los profesores Rafael Gutiérrez Girardot en Alemania, Gustavo Correa y Carlos García Prada en Estados Unidos, Efer Arocha, Augusto Escobar Meza en Francia y Canadá. Habita entre  universidades de Estados Unidos y España. Va al exterior con su siembra de palabras  a partir de 1951. En 1966 un jurado integrado por los poetas Jorge Rojas, Aurelio Arturo  y Daniel Arango premia el libro Testimonio de las Horas Grises. En 1977  invitado de honor  a Lima, Asociación de Escritores del Perú, fundación del Instituto de Cultura Andina. Agosto 1982 asiste al VI Congreso Mundial de Poetas en Madrid, en El Ateneo comparte con Justo Jorge Padrón y Rafael Alberti. Escribió Ramiro una crónica  publicada en el Suplemento Literario del Periódico La Prensa de Nicaragua. Octubre 10 de 1990 homenaje a Ramiro Lagos en la Casa Regional de Guadalajara en Madrid. En 1991 Ramiro Lagos  seleccionado por un Jurado Nacional de Académicos,  recibió el premio “Laurel de Oro”, Orden Rafael Ortiz González, en la Academia de Historia de Santander, Bucaramanga. En 1996 la Universidad Católica en Bogotá  le rinde homenaje. Agosto 26 de 2001 recibe  placa, Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, presenta sus libros Poetas sin Fronteras y Cantos de la Epopeya de América. La poetisa Iliana Godoy oferente de homenaje a Ramiro celebrado en La Capilla Alfonsina, Biblioteca Alfonso Reyes de esta ciudad,  28 de agosto,  mismo año. Año 2001, presentación del libro Ensayos Surgentes e Insurgentes, homenaje a Ramiro Lagos en el Salón Miguel de Cervantes, Casa América de Madrid, en Salamanca, España, oferentes Luis Sainz de Medrano fundador Cátedra Rubén Darío, Universidad Complutense y Octavio Uña Juárez catedrático  Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Presidente del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos. Lagos Castro  va tras los “Ecos árabes en la literatura hispanoamericana”,  sube sobre el lomo reseco de “los lánguidos camellos de elásticas cervices” del poeta Guillermo Valencia. Junto al poeta cubano Julián del Casal  hacen parte de la “Caravana de Argel”, van por la llanura africana,  miran expirar el día árabe. Junto a Martí, Ramiro, saluda: “Sin pompa falsa ¡oh árabe! Saludo / de tu libertad, tu tienda, tu caballo”. Ramiro  oasis poético en  la duna,   acompaña la caravana que integran los rapsodas  árabes. El mérito  llevó al vate colombiano,  asistente al Congreso Internacional de Civilización Andalusí celebrado en El Cairo, año 2001. Su poema La Intifada  declamado en Árabe por el doctor Abdel-Fattah Awad Jefe del Departamento de Lenguas de la Universidad de El Cairo. Prosigue trashumante, retorna a Egipto durante el Ramadán del 2003. Va a las universidades egipcias, dicta  conferencias. A Egipto lleva lo nuestro,  nos trae  leyendas, pirámides, faraones, y sus Kasidas.

 

Mirada múltiple hacia su entorno de catedrático y poeta pregonero

La propiedad catedrática del profesor Ramiro  irradia  buenas enseñanzas a sus educandos de todos los países. Su legado diáfano, expuesto con razón pura,  validez requerida, trabajo dirigido a múltiples culturas. En síntesis un reconocimiento mundial a su docencia.  Dice   el catedrático Octavio Uña Juárez: “Difícil saber los miles de estudiantes del continente americano, que, guiados por su palabra, han contemplado Santiago, Granada, Sevilla, Mérida, Salamanca, Barcelona o Madrid y sus cercanías históricas y estéticas. Desde la cultura monumental y acumulada de El Prado, El Escorial, Ávila o Toledo hasta las variaciones de la aceituna en el sur o los caldos de Bierzo o de Jerez. Que de todo “sabe” este profesor y escritor, este poeta y viajero de enclaves secretos (Yo lo sorprendía en la Universidad de Boston disertando sobre la variedad de aperitivos que van desde sus “Bodegones de Eros” hasta el saboreo lírico de “Madrigal de las Altas Torres” y las hispánicas “Letanías al señor Don Quijote”)3. Compilar conceptos, significa  larga entrega. El escritor Pedro Gómez Valderrama presenta a su coterráneo en la Biblioteca Nacional de España, 1992,  “Ramiro Lagos, poeta fino y andariego, ensayista diestro y conocedor de los mundos que habita, ha hecho aportes importantes al conocimiento de la literatura colombiana y de toda Hispanoamérica. Su voz vigorosa de poeta es la voz del crítico sereno4.  El  actor español José María Cañete indica: “Ramiro Lagos, todavía adolescente,  y paseando el despertar de la piel por la intensidad de su Colombia natal, proyectó una estructura natal de la vida. Ahora, en su más espléndida madurez, y después de haber recorrido todas las sensaciones, nos regala, una geografía para el buen caminar de los paladares exquisitos5. Otto Morales Benítez murmura, “...Es un santandereano que ha entendido y comprendido la dimensión de la revolución comunera. Él, además, nos habla en el propio idioma de las gentes, nos trae, a la memoria los machetes, sus ríos, los caminos de Colombia. Vamos detrás de las huellas que dejaron los comuneros repasando las estrofas magníficas de Ramiro Lagos6. El poeta Helcías Martán Góngora dice: “Siguiendo la línea del reencuentro histórico y telúrico que se nutre en la raíz popular triétnica del hombre americano, es Ramiro Lagos un fiel y desvelado continuador de la corriente continental, de la cual son máximos exponentes Pablo Neruda y Ernesto Cardenal. El mérito de Ramiro Lagos es el de haber sacado del museo secreto la verdadera efigie de Galán, para ponerla a galopar sobre el lomo endecasílabo de la octava real, por los caminos libres del idioma español. El Galán de Lagos no es de bronce, mármol  o piedra épica, sino que en la palabra del poeta santandereano reencarna en cuerpo y alma nuestro caudillo precursor7. Rafael Díaz Borbón expresa, “Nuestro compatriota Lagos, está en la confluencia de tradición clásica y contemporaneidad del más rancio clasicismo de la forma y el toque de actualizada sensibilidad social e histórica latinoamericana8.

La cosecha de comentarios  proviene de distintos lugares, tiene variados matices, múltiples concepciones. José Andrés Rivas, Duke University (Estados  Unidos),  Universidad Nacional Santiago del Estero (Argentina), dijo: “Con estos cantos de épica bolivariana Ramiro Lagos se incorpora a esta vasta corriente de la exaltación del héroe. Su libro continúa en aquella línea que ya habían comenzado con sus canciones anónimas los hombres y mujeres que habían acompañado al Libertador y que luego continuarían escritores más doctos y de más alto vuelo. Lagos, que conoce a unos y a otros, elige para sus versos un camino poco frecuentado. Sus Cantos... tienen una medida y un tono que recuerdan un libro memorable: La Araucana, de Alonso de Ercilla9. Alicia Galaz-Vivar Welden,  University of Tennessee (Estados Unidos)   comenta, “La poesía de Ramiro Lagos desde sus principios presentó un tono social que recoge la pulsación histórica no solo de su país sino de América. Es esta tónica la que veremos revitalizada con el poema épico a Bolívar. Emerge este héroe como un guía de todos los pueblos latinoamericanos. La gesta heroica es presentada a través de una poesía social que recoge la voz multitudinaria de una América que fue heroica en su lucha”. Explica la poetisa de Valparaíso: “Todo auténtico poeta necesita reflejar a su pueblo y, más allá, a su continente y, más allá aún, a todo el linaje humano. Es una preocupación legítima. A Ramiro Lagos le duele América: Indo América… Ve los caminos torcidos de la justicia o las tiranías del poder, y como un nuevo adalid de nuestro siglo nos reitera la gesta de Simón Bolívar con una gallardía cuyo valor y esfuerzo nadie osaría desmentir10. Carmen Sotomayor, PH.D. University of Nort Carolina, Greensboro (Estados Unidos) narra, “Ramiro Lagos, escritor y profesor universitario, oriundo de Colombia, es reconocido internacionalmente como autor de tres antologías: Mester de rebeldía de la poesía hispanoamericana, Mujeres poetas de Hispanoamérica y Voces femeninas del mundo hispánico. Como investigador y crítico se ha especializado en la poesía hispánica y de protesta desde su cátedra de literatura en Estados Unidos11. Octavio Uña Juárez, catedrático  Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, expresa, “Asiste lo vivido”, confesaba Quevedo en punto y hora. Y ello de manera especial cuando la biografía es un tratado de la vida intensa. Que éste es el caso de Ramiro Lagos, profesor universitario, poeta, ensayista, crítico literario, antólogo, periodista. Hombre de vasta cultura, colombiano de buena pasta y de buen decir. Múltiple y acumulado, camina su memorial heterónomo: desde Ramiro el monje, el glorioso Don Ramiro (por la “gloria”, que decía el otro), hasta Ramiro primero de Macondo y quinto de Madrid. Este Lagos que aquí escribe una vez más, es, ante todo y sobre todo, un “caballero andante de la lengua”, y por ello sobrepasa mundos, muros, fuertes, y fronteras. O dicho de otro modo, vive en varias tradiciones de la hermosa lengua de Castilla: la barroca y creativa del Caribe y Altiplano colombianos y la tersa y “cheli” del Madrid de sus sueños (quevedianos estos por cierto, allá por Chamberí, que él transita bajo luz de estrellas, en cualquier dirección y hacia ninguna parte), porque convencido va siempre de aquella célebre proposición heideggeriana que quiere el lenguaje como “casa del ser”. Y no solamente la ejerce hermosamente hablada a lo colombiano clásico sino que de ella cuida vigilante como arconte trasatlántico. Tal ciudadanía literaria le adviene por habitar poéticamente el mundo, como su admirado Hóldërlin quería. Lagos es sujeto de amplia experiencia  y ancho mundo: Universidades y centros de cultura de Colombia y de Estados Unidos –su reconocido trabajo en las Universidades de Notre Dame y Carolina del Norte-, su paso por la UNESCO, su ruta jacobea, múltiple y permanente por España, desde su baricentro de encuentros y de encantos: el viejo Café Varela, los “Versos de medianoche”, bajo las lunas del amanecer. Ramiro Lagos pertenece por derecho propio a los “Monarcas del hispanismo”, de amplío e intenso reinado, pero con gobiernos y providencias de paciencia, magnanimidad y humor sin límites. Nunca hizo su yo el virgiliano “Fugit irreparabile tempus”, antes al contrario renovaba día a día su fe en el “Vivamos la hora presente” renacentista y combativo12.

Fui oferente, Casa del Gran Santander, Bogotá, libro Rimado del Cristo Roto, autor  Ramiro, diciembre de 2008,  presento apartes: “Una visión particular, desde la periferia, me permite acercarme al nuevo libro del más osado y contemporáneo juglar de clerecía, Ramiro Lagos Castro, cuyo título: Rimado del Cristo Roto. Esculca el autor, allende las Cristíadas, los vericuetos que contienen escritos poéticos que  concurren con sus versos para la denuncia escueta sobre la venta  de cada dios; y por ende, sobre la descuartización permanente de Cristo. Lo hace igual que Dante en su “intento  de reconquistar la creación de Dios para alterar el destino del hombre”. Si Dante es guiado por Virgilio y luego por Beatriz, Ramiro Lagos  guiado por la necesidad suprema del hombre miserable y su impotencia  y la musa suprema que halla en los gemidos de las voces poéticas que denuncian. De alguna manera, al igual que Dante y Virgilio, Ramiro  trata de redimir al hombre de su infamia contra el hombre. Bien sabe nuestro vate santandereano, como sabe Baudelaire que: “un pueblo de demonios danza en nuestras cabezas”,  saben ellos dos, que ante la pérdida del poder de Dios, “el diablo  maneja los hilos que nos mueven”. Inmerso dentro del Mester de Clerecía,  gran testigo  scholars,  un fabuloso actor, Ramiro Lagos,  por sí mismo, la palabra y el testimonio

Académicos, escritores, periodistas, críticos,   evalúan, comentan, la docencia y creación de Ramiro a través de artículos, ensayos, biografías. Nombres en breve selección: Manuel Vegas Asín, Otto Morales Benítez, Sergio Rangel Consuegra, Manuel Dicenta, Tomás Paredes, Patricia Suárez, Alicia Galaz Vivar–Welden, Gonzalo Lamus, Manuel Martínez Remis, Diego de Figueroa, Soledad Santamaría, Iliana Godoy, Fernando Operé, Antonio Barbagallo, Fernando Caro, Jaime Ferrán, Eduardo Carranza, Aurelio Arturo, Alberto Lauro, José Hierro, Federico Carlos Sainz de Robles, José María Pemán, Jesús María Stapper, Octavio Uña Juárez, José Andrés Rivas, Rafael Díaz Borbón, Pedro Gómez Valderrama, Helcías Martán Góngora, Carmen Sotomayor, José María Cañete.

 

Libreta en mano, grabadora, al ejercicio periodístico

En el desarrollo de su periodismo Ramiro  fue tras la voz de  figuras del pensamiento y la creación universal. Sustraigo somera muestra de entrevistados: Marcelino Menéndez Pidal (Presidente  Real Academia de la Lengua Española), Vicente Aleixandre (Premio Nobel), Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Camilo José Cela (Premio Nobel), Buero Vallejo (dramaturgo), Wenceslao Fernández Flórez (humorista), Julián Marías Aguilera, filósofo, destacado discípulo de Ortega y Gasset, cofundador con éste, del Instituto de Humanidades de Madrid.

 

Alfabeto de un crucigrama existencial poético y épico

Pocos hombres, con certera propiedad, llenan durante su vida un amplio mundo de crucigramas existenciales.  Ramiro Lagos ostenta el halago propio del deber cumplido,  dan fe: La Universidad de Notre Dame en Indiana y la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, donde fue Director de La Cátedra de Literatura Hispanoamericana. Ahora  Emeritus Professor. Propiedad resultado de una formación múltiple, una notable erudición, en sana emulación de Gastón Bachelard. La repercusión de sus antologías, congregan poetas de posiciones variadas,  atrapa la diversidad. Enaltece el valor creativo de la mujer poeta. Ambula el talante  de sus libros, sus versos, sus tesis, su pensamiento. Lagos Castro de carne y hueso,  hombre de pelo crespo, barba pronunciada,  masculina estampa,   menesteres de Quijote,  menesteres de Sancho. Honrado con la vida  al tenor de su elocuencia. Voz épica que va de Alaska a La Patagonia, de Rapa Nui a Chichén Itzá. Va de Bucaramanga a Greensboro o Madrid o París. Va de Sudamérica al corazón de Europa.

Voces extraídas por Lagos Castro,  inmersas en abecedario de su diccionario de investigador santandereano. Su enciclopedia de excelsa policromía y variados cantos, manifiesto de un valioso crucigrama existencial-épico-poético. Ubico algunos nombres impresos por una causa u otra: La Gaitana: capitana del pueblo indio, madre de la revolución. Policarpa Salavarrieta: La pola: nuestra heroína sagrada. Manuela Beltrán: mujer altanera y rebelde. José Antonio Galán: el Comunero. Simón Bolívar: El Libertador. Antonio Nariño: adalid de los Derechos del Hombre. Caupolicán: caudillo araucano. José de San Martín: de Yapeyú, de Corrientes, oferente de libertad. José Martí: líder del modernismo hispanoamericano. Emiliano Zapata, Francisco “Pancho” Villa: mejicanos sumados a la voz poética de “otro charro”: Octavio Paz, quien mira al pasado y su legado,  nos dice: “El proceso es circular. La búsqueda de un futuro termina siempre en la reconquista de un pasado. Ese pasado no es menos nuevo que el futuro: es un pasado reinventado. Cada instante nace un pasado y se apaga un futuro”.  Encontramos  a Juan Rulfo y los sufrimientos de su tierra en Pedro Páramo.

Camina el poeta Lagos en el Mester de Juglaría. Van a la mención: Bartolomé Hidalgo, Candelario Obeso, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sossa, Facundo Cabral, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez. En “otros términos” encontramos a Sor Juana Inés de la Cruz, Sor Josefa del Castillo,  lo místico tiene espacio propio  así como lo tienen “Las Viñas de Engadí”. Recorremos renglones, encontramos la historia de una pila bautismal de antecedente inmemorial, nombres sin cesar: Rubén Darío, Amado Nervo, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, César Vallejo, Gabriela Mistral,  José Asunción Silva, Alfonsina Storni, José Lezama Lima, Nicanor Parra, Alejo Carpentier, Rafael Alberti, Jorge Luis Borges, José Eustasio Rivera, Alejandra Pizarnik, Meira del Mar, Laura Victoria, Juan José Tablada, José Santos Chocano, Vicente Aleixandre, León de Greiff, Rafael Maya, Fernando Soto Aparicio, Sergio Macías, Nivaria Tejera, Fernando Operé, Becky Rubinstein, Marta Madrigal, Louis Bourne, Mayrata O’wisiedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Aurelio Arturo, Matilde Espinosa de Pérez, Emilia Ayarza de Herrera, Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Miguel de Cervantes Saavedra, Porfirio Barba-Jacob, Gonzalo Arango, José Luis Díaz-Granados, Rafael Pombo, Serguéi Esenin, Antón Chéjov, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Mario Benedetti, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Arthur Rimbaud, Luis Cernuda, Rainer María Rilke, Pedro Calderón de la Barca, Violeta Parra, Maruja Vieira, María Mercedes Carranza, Carmen de Gómez Mejía, Juana de Ibarbourou, Dora Castellanos, Jorge Manrique, Víctor Hugo, Miguel Ángel Asturias, Ismael  Enrique Arciniegas, Pedro Gómez Valderrama, Sergio Rangel Consuegra, Manuel Serrano Blanco, Vladímir Maiacovski, Stephane Mallarmé, Charles Baudelaire, Bertolt Brecht, Julio Cortázar, Jorge Rojas, Jorge Gaitán Durán,  Vicente Huidobro. Lista interminable. La presente crónica: reconocimiento a extensa y prodigiosa senda de centenario trasegar, a su refulgente ‘luz en un largo camino’, a su vitalidad perenne, a su eterna juventud, Ramiro Lagos

 

Jesús María Stapper

Especial Pijao Editores


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