Reseñas

Éste es el mar, de Mariana Enríquez

Las Luminosas -las criaturas no humanas concebidas por Mariana Enriquez en Éste es el mar-son las encargadas de "hacer Leyenda" a los músicos de rock. Entre las presas cobradas por ellas en esta nouvelle figuran Kurt Cobain, Sid Vicious, John Lennon, Jim Morrison, Jimi Hendrix y Brian Jones.

Estas particulares hadas madrinas (o mejor dicho asesinas) forman un Enjambre. Toda su especie -cuenta la autora- vive en perpetuo movimiento y nunca duerme, "como los tiburones". Las Luminosas necesitan "una Estrella, no un cadáver", porque se alimentan de la devoción de las fans de rock. Por eso adoptan formas humanas, se mezclan entre las fans reales y les consiguen "objetos preciosos, discos y fotos autografiadas, algún RT o mejor aún, un follow, hasta un DM". Las convencen de decorar su habitación con fotos de sus ídolos y de tatuarse sus nombres o sus logos. Viven de "ese amor, de esa devoción, de ese zumbido".

Helena es una de las Luminosas. A ella -previo sacrificio de una fan- le toca hacer Estrella a James Evans, el cantante de un grupo llamado Fallen. Para cumplir su propósito, Helena también adopta una forma humana y se convierte en la asistente personal de James. Sin embargo, deberá enfrentar un conflicto cuando sienta la tentación de pensar como una admiradora y la ilusione el deseo de ser la chica de la que James se enamore.

Enriquez inserta elementos sobrenaturales en el familiar ambiente del rock para obtener un efecto de extrañamiento. Introduce lo fantástico y un tono poético en un despojado marco realista en el cual tampoco faltan toques de humor negro. La combinación paulatinamente resulta agradable y convincente, en parte, gracias a la brevedad de la propuesta. No hay intención de alargar la narración con complicaciones argumentales ni redundancias.

La construcción de un mundo mitológico propio se completa con otras criaturas denominadas Imagos, que nacieron de una gota de sangre y "enloquecen y torturan a quienes persiguen en la tiniebla". Si ellas atrapan a James, "para él significaría una vida desgraciada y el olvido". Hay, además, una referencia a Hécate, la antigua divinidad infernal y lunar.

Lo mitológico parece encajar con comodidad en el imaginario colectivo del rock, un fenómeno cultural que ha sido visto por muchos como un substituto de la religión. El mismo Jim Morrison alguna vez trazó una analogía entre el nacimiento del rock y las teorías de Nietzsche sobre el origen de la tragedia griega.

Éste es el mar sugiere que las fuerzas oscuras y arcaicas de un cosmos precristiano y preindustrial persisten, indómitas, en el siglo XXI bajo la forma de adoraciones desesperadas y multitudinarias ceremonias musicales.

ÉSTE ES EL MAR

 

Por Mariana Enriquez

 

Random House. 125 páginas