Revista Pijao
Daniel Titinger: '¡Detesto viajar por placer!'
Daniel Titinger: '¡Detesto viajar por placer!'

Por Enrique Planas   Foto Nancy Chappell

El Comercio (Pe)

Es curioso que en el libro de crónicas periodísticas del director de un diario deportivo no asome ninguna pelota. "En el diario, soy el que menos sé de cualquier deporte. Soy solo un tipo que grita gol, como cualquier hincha. No soy un periodista deportivo. Soy más bien un turista deportivo", confiesa Daniel Titinger. Su caso es curioso: dirigir "Depor" le aporta tanta calma como el consumo de Rivotril. Es más bien la escritura de sus crónicas y personalísimos proyectos de investigación, algunos de ellos reunidos en "No quiero salir de casa", lo que le genera un estrés paralizante. La causa: su obsesión por formular preguntas cuyas respuestas muchas veces tememos responder.

— Cuando hablamos de crónica de viaje, imaginamos a un escritor entusiasmado haciendo sus maletas. En tu caso es al revés...

Escribí un post sobre el libro y lo han replicado muchos periodistas de viaje en sus comunidades de viajeros. Me pasa lo mismo que al escribir "Dios es peruano", que terminé firmándole el libro a monjas. La gente cree que este es un libro de viajes, ¡cuando en realidad detesto viajar por placer! Yo voy en busca de historias. Lamentablemente para mí, las historias que llaman mi atención suceden lejos.

— ¿Qué diferencia hay entre el entusiasmo del viaje y la curiosidad de buscar historias?

A veces, los periodistas creemos que solo podemos viajar por comisiones, cuando nos envía el diario. Hay allí un entusiasmo infantil, como si fuéramos a Disney de la mano de nuestros padres. La curiosidad es otro tema. Por más que sea tu medio el que te envió, tú no estás pendiente del viaje. Es lo mismo si te trasladas en un auto a Chorrillos o en un avión hacia Marruecos: lo que interesa es responder esa pregunta en tu cabeza que está volviéndote loco.

— La circunstancia de ser peruano late en todas estas historias. ¿Cuán loco te vuelven las preguntas sobre la peruanidad?

Muchísimo. La peruanidad es una clave del libro. Ser peruano hoy día no es lo mismo que serlo cuando escribí estas crónicas hace 10 años. Ahora es menos problemático. Más allá de lo complicado del momento político, hay más cosas que nos unen ahora. Pero la peruanidad puede ser muy irónica: celebramos la gastronomía cuando somos un país con altas tasas de desnutrición, por ejemplo.

— Pienso en tu crónica sobre Maju Mantilla y cómo nos muestras el funcionamiento de nuestros coloniales estereotipos de belleza. ¿Cuándo encuentras que un tema se convierte en metáfora de la peruanidad?

Cuando la pregunta que tengo nos incumbe a todos. ¿Por qué alguien que no está interesado en Maju Mantilla ni los concursos de belleza podría pasar de la segunda página? Porque la pregunta es universal: ¿qué es para nosotros la belleza?

— En esa crónica, cuentas cómo ella viaja sola a China para participar en el concurso. Tras ganarlo, en el Perú empiezan a cuestionar sus cirugías. ¿Dice algo de la incapacidad de los peruanos de procesar sus victorias?

Este es un libro de historias tristes. Si elegí esta historia es porque vi en ella un conflicto. Creo que el peruano ve todo desde la óptica de la derrota, incluso los triunfos. Es algo hereditario. Me queda clarísimo cuando veo las redes sociales o escucho radio Capital...

— ¿Llegaste a entrevistarla? En tu texto, contar con la voz de los protagonistas parece ser lo que menos te interesa.

Me pasa siempre. Luego de terminar un texto me quedo pensando: ¿estuve horas hablando con la persona y por qué no está eso en el texto? Para mí lo más importante son las escenas. Su voz es un insumo más para responder la pregunta que tengo en la cabeza.

— Quizás los mismos protagonistas de tus reportajes no sean los indicados para responder tus preguntas...

Suele pasar. Las preguntas que uno hace son muy extrañas. Y por ello comienzan a dudar de ti. ¿Qué hago preguntándole a Maju sobre sus competencias de atletismo cuando era niña, mientras toda la prensa le pregunta por la corona del Miss Mundo? No sé si mis preguntas sirven para entender a la persona o para armar una versión coherente del texto que quiero escribir. Creo que la pregunta de fondo es qué entendemos por belleza en el Perú.

— Un ideal ligado al racismo que padecemos.

Lo de Maju es increíble. Al ser coronada reina, sus vecinos en Trujillo empezaron a tener recuerdos falsos. Decían haber visto a Maju caminando envuelta en un halo de luz. ¡Muy espiritual y superblanca!


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